LECTURA POLÍTICA

LECTURA POLÍTICA

Noé Mondragón Norato

Obispo: ganarse el repudio social

La polémica siempre lo ha perseguido con insistencia. Y no es casual. Desde que fungía como Obispo de la Diócesis de Huejutla, Hidalgo, Salvador Rangel Mendoza, fue salpicado por el delito: diversos sectores de la Huasteca lo señalaron de encubrir y proteger al cura pederasta Reinaldo Chávez López, quien embarazó a una joven de 14 años en 2008 en la comunidad de Cuatlimax, ubicada en dicha entidad. Tratando de velar por la integridad de Reinaldo, el Obispo Rangel Mendoza, lo envió a la iglesia de Chichicaxtla, donde ofició por cuatro años más. Fue hasta el 29 de septiembre de 2012 cuando fue detenido por las autoridades y recluido en el penal de Lima, en Jaltocan, Hidalgo. Y cuando el obispo Rangel Mendoza, fue enviado a la capital guerrerense para hacerse cargo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, muchos hidalguenses, se inconformaron por haberlo cambiado a Guerrero el 17 de agosto de 2015, sin haber respondido por el delito de encubrimiento, además de contar con dos denuncias por difamación y daño moral. De ahí se abre lo demás.

OBISPO CONTROVERSIAL.- Una vez instalado en Chilpancingo, el obispo Salvador Rangel, se dejó caer en los brazos de la controversia. En cuando menos tres candentes asuntos que, como en el estado de Hidalgo, lo exhibieron de cuerpo completo: 1.- Comenzó cuestionando la inseguridad y la violencia. Polemizó mediáticamente con el propio mandatario estatal. Se ganó al interior del gabinete de Héctor Astudillo Flores, varias animadversiones y campañas periodísticas en su contra. Pero hasta ahí, encontró la solidaridad de diversos sectores sociales guerrerenses, ante el imparable clima de violencia que permea a la entidad. Llegó al extremo de ofrecerse como intermediario entre los grupos delictivos y el gobierno estatal, a fin de empujar una tregua. “Se debe buscar la paz, pero respetando la Ley”, respondió el gobernador. Por esa postura, un grupo de masones pidieron sancionar al Obispo. Pero desde la Secretaría de Gobernación se rechazó la propuesta. 2.- El otro asunto se ligó a la ejecución de dos sacerdotes ocurrida la madrugada del pasado 5 de febrero en la salida de Taxco, rumbo a Iguala. Durante las investigaciones se logró ubicar a uno de los curas inmolados -Germaín Muñiz García- posando en su cuenta de Facebook, con un rifle de asalto AK-47, conocido como Cuerno de Chivo. A ambos costados, aparecen dos sujetos con el rostro cubierto, armados con rifles de asalto y con uniforme tipo militar. Por esa razón, a los curas asesinados se les vinculó desde la Fiscalía General del Estado (FGE), con el crimen organizado. Desde luego, el Obispo Salvador Rangel, se fue más a fondo con sus cuestionamientos al gobierno estatal, que al final, se retractó de hacer válidos dichos vínculos sacerdotales. Como sea, el obispo comenzó a ser percibido como un mensajero de algunos grupos delictivos. 3.- Finalmente, el obispo Rangel Mendoza, apareció en los últimos días, como un aliado de las instituciones. Cambió el discurso disruptivo con el gobierno estatal. Y llegó al extremo de mostrarse misógino: asumió que las féminas recientemente ejecutadas en Acapulco y Chilpancingo “no andaban en misa ni en la catedral”. Y justificó argumentando que muchas de ellas se enrolan por cuestiones de trabajo, con el crimen organizado. “Buscando el pan de cada día para ellas y sus familias, encuentran la muerte”. Lo anterior desde luego, no gustó a muchos guerrerenses. Sobre todo, a los grupos y asociaciones feministas que comenzaron a cuestionar su labor pastoral en la entidad. Desde donde se le vea, el obispo Salvador Rangel Mendoza, se volvió y se ha mostrado como un aliado de algunos grupos delictivos. Luego, mutó a serlo del gobierno estatal manejando un discurso que intenta justificar el entorno violento contra las féminas guerrerenses, que hasta hace cosa de dos meses atrás, cuestionó con dureza. Y comienza a ganarse -como lo hizo en Hidalgo- el repudio social. Ese es el punto.

HOJEADAS DE PÁGINAS…En claro y retórico juego de palabras, el gobernador intentó confundir durante la lectura de su Tercer Informe. Dijo que “el problema de Guerrero no es político, es la violencia”. El asunto es que la violencia y la inseguridad se asocian de manera natural, al fracaso de la política y al opaco ejercicio en la aplicación y transparencia del gasto público. Si la política fuera exitosa, el reflejo sería la consecuente disminución de la estadística funesta. Es claro que el gobernador Astudillo, intentó adornar el discurso. Pero no traspasó la frontera de la realidad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s