“Habrá mayor violencia, desempleo y pobreza”

“Habrá mayor violencia, desempleo y pobreza”

Por: Carmelo Corripio Pineda “El Búho”

 

HABRA MAS VIOLENCIA:

BUHOQuisiera vivir en otra parte junto con mi familia, que no existiera esta época ni este mundo. Que en México no ocurriera el silencio que se hace después de las matanzas. Este país donde todo ocurre con una extraña mezcla de maldad y delirio, un territorio esquizofrénico, donde recorre de día y de noche la muerte. Un lugar que nos envilece, abandonado por Dios, donde todos vivimos con miedo, por nuestros hijos y nietos, y por nosotros mismos. El atardecer del Miércoles once llovió -se dice que en todo Guerrero-. Era una lluvia fluida y helada que desplazó un viento frio a todos los rincones del Estado. De las montañas procedió la noche que confirmó la muerte de Aidé Nava González, Precandidata por el PRD a la Presidencia Municipal de Ahuacuotzingo. El hallazgo macabro de un cuerpo masacrado; los culpables, un grupo de hombres armados y cobardes se la llevaron para asesinarla. En el año 2012, su hijo FRANCISCO QUIÑONES NAVA, fue secuestrado. Sus captores pidieron $300,000.00 por su libertad, suma que fue entregada, sin que hasta la fecha se sepa de él. El 28 de Junio del 2014 su esposo FRANCISCO QUIÑONES RAMIREZ, ex alcalde de Ahuacuotzingo, fue asesinado a la entrada de la ciudad. Su hijo lleva 3 años de desaparecido, su esposo va a cumplir un año de su muerte, ella seis o siete días. Las autoridades investigadoras declaran haber abierto varias líneas de investigación, sin ningún resultado. Seguramente no lo habrá, por conocer el truculento y escalofriante aparato judicial que protege a los criminales.

Obsérvese los grupos que intervienen: Los ejecutores sin rostro, los autores anónimos, la selección de los beneficiarios, los aparatos legales de protección, los informadores, los distractores de la comunicación. Una fauna de reptiles y depredadores que danzan en el limbo invisible del misterio. Por Dios que no los conocemos, solo sospechamos, por los olores de la putrefacción, que infectaron la sociedad mexicana, haciendo de ella una colectividad enferma. Estos grupos han evolucionado, aprendieron métodos refinados. Es una cadena que impide su identificación, los de abajo no conocen a los de arriba, la industria del delito tiene mayor demanda laboral y son de jóvenes, nuestros jóvenes se acomodan, para la talacha toman a los malvados, a los insensibles a los mas despiadados, a los locos y pozoleros, pirómanos, etc. Si no se extermina con los métodos más eficaces la violencia del crimen organizado, habrá revolución, porque a la sociedad  llegó el peligro que se cierne sobre sus familias y ya empezó a manifestarse para dar respuesta a la violencia con la violencia, si el Estado no tiene capacidad para someter al crimen, lo hará el pueblo.

HABRA MAS POBREZA:

Cuando el precio del petróleo crudo superó los cien dólares por barril durante los gobiernos de Fox y Calderón, nos hizo recordar el pensamiento filosófico de José López Portillo “de cómo administrar la riqueza”, por la abundancia de petróleo extraído: en esos doce años ingresó una gran riqueza suficiente para hacer retroceder la pobreza, en rubros como la salud, educación, vivienda, comunicación y la modernización con nuevas tecnologías que ahorran recursos, se obtiene energía, y se da empleo. “La industria eólica”, en México lleva un retraso de 50 años, la obtención de la electricidad para todos los usos, es mínima por la incipiente instalación de generadores, no obstante lo soleado que prevalece todo el año a lo largo del país. Estos doce años puede bautizarse como la moderna “docena trágica”, la pobreza aumentó dramáticamente en nuestro país, las estadísticas de centros especializados, como la ONU, THE ECONOMIST, BANCO DE MEXICO, CAMARAS DE COMERCIO Y DE TRANSFORMACION MEXICANA, coinciden en números trágicos: 80 millones de mexicanos en la pobreza, de éstos, 50 millones en pobreza extrema, 30 millones sin bienes patrimoniales, y la mitad de estos comen solo una vez al día.

El Sábado fui con mi nieto y una ahijada a la Laguna de Tuxpan. Nadamos frente a unos lavaderos. Después de dos horas bajo los rayos del sol y de las aguas turbias de la laguna, nos despertó un hambre voraz. Una vendedora de gordas de frijol y chales rociados de salsas y semillas nos ofreció a diez pesos cada gorda. Salimos a la orilla a comer. Había dos familias más compuestas de sus padres y dos hijos cada una. Nosotros y una familia más compramos gordas y comimos, pero el tercer matrimonio vistió a sus dos hijos y se fueron rápido del lugar. Ese matrimonio por sus ropas revelaba su pobreza, quizá sin dinero para comprarse una gorda y se fueron. Cuando vez eso, dentro de ti bulle la cólera, y buscas al culpable: ¿Dónde está esa riqueza que se obtuvo por la venta de nuestro petróleo? -Eso dice el gobierno, que el petróleo es de todos los mexicanos-. No sabemos a dónde se fue esa riqueza. Sólo nos enteramos que Fox se trasladaba en una camioneta vieja, y que al salir de presidente, su rancho se convirtió en una área gigantesca, urbanizada, con arroyos artificiales y construcción faraónica. Se sabe de la “estela de luz”, cuyo proyecto tenía un valor diez veces menos de lo que costó al final. Son sólo dos ejemplos de los miles que hay.

Naty Revuelta, a quien recordamos como heroína de la revolución cubana, trabajaba en la embajada de los Estados Unidos en Cuba, representaba a la Stándard  Oil en la Habana. Dijo en una entrevista: “Yo tenía una vida familiar buena y desahogada, pero no así. Mi país, Cuba, todo mundo robaba. Desde el Presidente hasta el último. Los ministros se volvían ricos, hasta sus dependientes se volvían ricos. Los policías eran unos matones, solo que llevaban uniforme. Todos los días escuchábamos a las personas que habían torturado y se sabía el nombre de las personas que mataban. Asi es que por eso yo empecé a ayudar a los rebeldes. A Fidel, al Che, al Cienfuegos, a Raúl como cabezas de la organización. Mi esposo les dio dinero de su bolsillo. Yo vendí mis brazaletes de oro y mis demás joyas de zafiro y diamante. Mi casa se utilizó para celebrar las reuniones secretas. En mi domicilio se hablaba en voz baja. No se consumía alcohol ni tabaco. Los rebeldes confiaban en mi y yo en ellos. En 1955 salieron de la Isla, la comunicación entre nosotros era por carta. La última de Fidel hacia mí decía lo siguiente: “Hay cosas que perduran toda la vida a pesar de sus miserias. Hay cosas eternas, como los recuerdos que tengo de ti, tan inolvidables que me los llevare conmigo a la tumba”.

Si no hay una revolución, la pobreza aumentará.

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